Caminaba por el paseo Ahumada, en pleno centro de Santiago, cuando de pronto una niña me miró, y con eso el tiempo se detuvo. Me llevó a viajar por lugares jamás vistos, apenas dislumbrados en aquella época estudiantil. Jugó conmigo, como si yo aún fuese una pequeñita. Me columpió en aquellos juegos de cadenas color marfil, e incluso me compró un vestido, uno blanco y largo, como los que le gustaban a mi ex novia. La verdad es que me acorde bastante de ella, pero no quería contarselo a esta niña, nisiquiera habíamos cruzado palabra, nuestras miradas se decían todo.
La niña me tomó de la mano y me invitó a volar, lo hice con miedo, pero cuando por fin le tomé el gusto, no hubo quien me detuviese! Era quien mejor volaba :)
Y luego caminamos por el arcoiris, era tan precioso! Aquella desconocida me llevaba por el arcoiris ^^ algún significado transfugo debía tener aquello, y yo lo sabía. De pronto, me pareció que nos besabamos! Era todo tan idílico, tan perfecto! Pero como siempre, nada era lo que parecía. La dulce niña se transformó en un dragón de mil cabezas, quien me empujó hacia el abismo que había abajo del arcoiris, y entonces, nadie vino a recogerme.
jueves, 18 de diciembre de 2008
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